Derechos de retransmisión

¿De quien son los derechos?

Editorial de AjedrezND

Internet se ha revelado como un instrumento idóneo para las retrasmisiones en vivo de torneos de Ajedrez. Sin lugar a dudas, este es uno de los atractivos que ofrecen algunos clubes de juego online.  

Muchas veces los organizadores de los eventos se ponen de acuerdo con los clubes, para que estos retransmitan los torneos, con la ventaja de tener una audiencia potencial de entrada. Otras veces son los clubes los que replican la señal que se emite en la web oficial sin permiso.  

Una cosa es la publicación de una partida una vez terminada, donde es difícil decir hasta donde llega la propiedad intelectual de los jugadores o la propiedad sobre las planillas que la FIDE otorga a la organización, y el derecho a la información. Pero parece claro que la retransmisión en vivo es un derecho del organizador.  

La Federación búlgara ha anunciado que denunciará a ICC por replicar sin su permiso las partidas, del Campeonato de Europa de selecciones. Lo que ahora parece una nimiedad, puede ser importante en un futuro, si las audiencias de Internet crecen.  Para ofrecer una retransmisión en directo hace falta tener una infraestructura técnica de la que muchas veces carecen los organizadores, porque de lo contrario la web oficial se colapsa. Curiosamente el pirateo y la segmentación de la audiencia en varios clubes, le ha servido a mas de uno, para ahorrarse el ridículo de que se le colapse la retransmisión.  Esto no justifica que los clubes se crean con derecho a copiar partidas en directo sin el premiso de los organizadores. 

Es previsible que en un futuro los derechos de retransmisión sean uno de los ingresos que financien la organización de torneos. Aunque a día de hoy, todavía son un lujo que pocos organizadores se pueden permitir.

Hola, me ha sorprendido gratamente el debate planteado en la portada de AjedrezND, pues se corresponde con uno que ya se planteó hace más de 4 años en la que entonces era la web personal de David Llada y que contó con la participación de alguno de los propietarios de los derechos de retransmisión "in situ". Aunque ya hace mucho tiempo desde que escribí el texto que te envío a continuación, creo que puede resultar una opinión de interés para estimular el debate.

Un saludo,

Jesús García C.A. Universidad de Oviedo www.damanegra.com

--- Un bit es idéntico a otro bit, lo que permite compartir información más rápido y a más bajo coste que cualquier otro medio conocido sin que se deteriore la fuente original. Esta premisa es la base del progresivo avance hacia una sociedad digitalizada y a la que todos los que leemos esto seguro que estamos encantados de haber conocido. Una retransmisión consiste en divulgar al mundo en directo lo que ocurre en un determinado evento. Cuando se tienen la exclusiva sobre esa retransmisión lo que se tiene son los derechos de propiedad que permiten al poseedor ser el único que puede instalar los equipos necesarios para realizar la retransmisión y, en consecuencia, ser la fuente primaria de dicha información. En ningún caso parece que eso atribuya los derechos de propiedad sobre la partida, algo que sería imposible porque de corresponderle a alguien le corresponderían a los jugadores y no a la organización (Los deportistas de elite cobran los llamados “derechos de imagen” de sus clubes como compensación por el importe que los clubes obtienen de las cadenas televisivas al hacer uso de su imagen). Esto significa que, si bien sería ilegal el coger directamente la señal que emite el transmisor (NET64 por ejemplo) copiando el código HTML o applet Java necesario, no sería ilegal el retransmitir las partidas si una persona se encargara de reproducirlas en otro servidor (o al menos no más ilegal que si yo en casa cojo mi tablero y reproduzco la partida de una revista).

Se aduce que esta actitud perjudicaría a todo el mundo del ajedrez ya que no todo el mundo tendría que visitar la web oficial para seguir las partidas con el consiguiente perjuicio para los patrocinadores del evento (¿Cuándo reproduzca las partidas en mi tablero debería poner una pegatina del patrocinador oficial del torneo para no perjudicar?). En mi opinión esta es una idea que surge del deseo de obtener una protección frente a la competencia, un deseo natural pero en muchas ocasiones desproporcionado. Si la información que se divulga es pública y de libre difusión (como parece que es una partida de ajedrez salvo que llevemos más de 500 años violando los derechos de propiedad de los jugadores) no se puede pretender obtener una protección artificial para evitar la entrada de competidores. ¿Quién montará entonces la infraestructura necesaria para las retransmisiones si cualquiera podría retransmitir desde 5.000 kilómetros a golpe de ratón? ¿Quién patrocinaría las retransmisiones si no tuviese un público concentrado en una sola web? Esto es algo que en el mundo de la Economía se conoce como “provisión de bienes públicos” y sobre lo que existe una amplia literatura y no voy a discutirlo ahora, así que vamos a dar por supuesto que sí es posible el obtener beneficios privados de esta actividad. Uno de los mayores errores que se pueden cometer a la hora de comercializar un producto es pensar que se va a tener unos consumidores “cautivos” a los que no les va a quedar otra solución que acudir a nosotros … hasta que llegue un competidor que ofrezca el mismo producto y que en esa situación alguien nos va a sacar las castañas del fuego porque “nosotros llegamos primero” o “nosotros somos el producto nacional que crea empleos en el país” (¿a que esto se oye muchas veces?). En este caso, pretender unos espectadores “cautivos” en vez de unos espectadores “satisfechos”. La solución debería venir por ofrecer algún tipo de valor añadido aprovechando las ventajas competitivas que otorga la exclusividad de la retransmisión en directo antes mencionada. ¿Cuáles pueden ser esas acciones que otorguen el valor añadido al servicio prestado? Una idea podría ser completar la retransmisión con un chat en el que además del público participasen los entrenadores y/o analistas, ofrecer el post-mortem u ofrecer imágenes en vivo de las partidas donde se observen las reacciones de los jugadores (¡todo esto sí que se puede proteger por contrato!). Claro que para ello quizá existan dificultades técnicas, pero probablemente no insalvables.

Después de leer todo lo que he escrito parece que todo depende de si las jugadas de una partida de ajedrez deben gozar de los mismos derechos a la propiedad intelectual de los que goza una imagen, texto escrito o retransmisión televisiva. Y parece que existe una larga tradición que nos dice que, al contrario de los comentarios, una partida es algo que no pertenece a nadie (o pertenece a todos) y esto es algo con lo que creo que todos estemos de acuerdo (No soy buen jugador, pero si alguien no está de acuerdo con la no-propiedad de las partidas de ajedrez que me avise que le cobraré por reproducirlas aunque sea para reírse de ellas). Entonces ¿por qué proteger la reproducción inmediata? ¿por qué retrasarla 13 minutos, 13 horas o 13 dias? Quien quiera obtener algún beneficio de ello debería ofrecer algo más a cambio.

Es posible que mucha gente no esté de acuerdo con lo que escribo, sobre todo la gente de NET64. Pero espero que así se genere debate y David pueda estar entretenido actualizando la página constantemente (Sí, podía haberlo publicado en , pero tenemos una tradición que es no hablar de cosas serias sobre ajedrez). Así todo quiero dejar claro que he seguido retransmisiones de NET64 y que me han parecido un gran avance en el mundo del ajedrez que no me gustaría que desapareciera aunque sólo sea por el entusiasmo que ponen en ello. Están en una posición inmejorable para perfeccionar su servicio frente a otros competidores como el ICC. Por cierto, también soy socio del ICC y se preocupan bastante por los derechos de propiedad de los servicios que ofrecen llegando al extremo de no permitir obtener una copia en CBF o PGN ¡a sus propios socios! Con esas protecciones artificiales se pierden muchas de las ventajas que ofrece el mundo digital y seguro que muchos socios.

Oviedo, 25 de mayo de 1999

Jesús García García C.A. Universidad de Oviedo

 

 

 

 

 

  

  


 

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