El hombre, un animal tramposo por naturaleza.

En el pasado Open de Sants vino un jugador a la mesa arbitral, la verdad es que ya no recuerdo quien era, solo que se trataba de una persona mayor. Se presentó delante de mí y me preguntó: -¿Qué pasa si un jugador ha tocado una pieza? Yo le contesté que si un jugador ha tocado una pieza y hay jugadas legales posibles, pues ha de mover esa pieza y no otra. Él insistió: -Si, pero si solo la ha tocado, si no la ha levantado ni movido, ¿no puede jugar otra pieza? Le volví a contestar que no. Y así dando vueltas al asunto, él seguía insistiendo y yo con toda la amabilidad del mundo le decía que no había vuelta de hoja, al cabo de un par de minutos me dijo que su rival le estaba reclamando que moviera una pieza que decía que había tocado........

Al final me dijo: - Bueno, pero yo no he dicho que haya pasado, en realidad no me acuerdo y creo que no la he tocado.

Podría contar muchas anécdotas de este tipo, aunque ésta es bastante estereotipada. ¿Porqué algunos jugadores no pueden admitir los errores y los intentan corregir haciendo trampas? Si alguien tiene la respuesta, que me lo diga, igual puedo mejorar mi arbitraje.

Un saludo a todos/as.

Alex Sulleva

Una vez abierta la veta de sucedidos con jugadores “tramposillos”, o bien, “listillos” por el Sr. Sulleva. Me atrevo a transcribir un hecho que tuvo como protagonista al buen árbitro y mejor amigo D. Maurice Perraut en uno de los muchos Torneos en que actuó como árbitro principal.

Resulta que, a mediados de una sesión de juego se acerca a la mesa arbitral un tierno infante, quien con evidente cara de preocupación le comenta que estaba jugando su partida en la que tenía un fuerte peón pasado en 6 Alfil-Dama, que se había ausentado para ir al lavabo y que a la vuelta, su preciado peón pasado había desaparecido misteriosamente del tablero.

El Sr. Perraut, se hace acompañar a la mesa de juego y le comenta al jugador adversario sobre la existencia de 1 peón en la casilla 6 Alfil-Dama. Este levanta la mirada del tablero, no contesta y vuelve a mirar el tablero sin darse por enterado. El Sr. Perraut le espeta en tono autoritario “El que calla otorga, por lo tanto tiene que haber un peón en esa casilla”, vuelve a levantar la mirada el jugador interpelado, se da cuenta de que la cosa va en serio y suelta en tono jocoso “No tiene importancia hombre, ha sido sólo una simple broma” y metiéndose ceremoniosamente la mano en el bolsillo saca un reluciente peón que deposita olímpicamente en la casilla 6 Alfil-Dama.

Salvador Carranza

A la pregunta con la cual Alex Sulleva termina su escrito, le contestaría con otra similar, ¿Porque algunos árbitros no pueden admitir los errores y los intentan corregir con veredictos injustos? 

Llevo muchos años jugando torneos de ajedrez y me han ocurrido anécdotas de todo tipo, pero las mas “curiosas” han sido con árbitros, mejor dicho, con las personas que ejercían de árbitros. Podria, prácticamente, escribir un libro al respecto, pero aquí voy a mencionar la ultima que me ocurrió, ya que no tiene desperdicio. 

Open de semirrapidas de Santpedor 2003, partida Magem-Ferron, tiempos Magem 00:18, Ferrón 05:17, en este momento Magem realiza una serie de jaques continuos, mínimo 3, quizás fueron 4, yo puedo eludirlos en cualquier momento a costa de perder una pieza pero ganar por tiempo, ya que con 18 segundos era materialmente imposible recibir mate, mi idea era eludirlos en el momento que mi rival reclamara, lo cual es totalmente licito. Magem hace uso de su derecho a reclamar y llama al arbitro (que no estaba presente en la partida) y le dice que hemos repetido al menos 4 veces la misma posición. Respuesta del arbitro “Si, son tablas, el reglamento dice que en rápidas son necesarias 3 repeticiones para ser tablas y en semirrapidas son necesarias 4 repeticiones”. Atónito me quede, evidentemente, y le contesto: “Quedate aquí para ver si realmente se repiten las posiciones” Respuesta del arbitro: “No, no hace falta, es su palabra contra la tuya, por lo tanto tablas” No pude mas que sonreír, darle la mano a mi rival y aceptar las tablas con resignación. 

Desconozco el nombre de la persona que actuaba de arbitro y tampoco tengo nada en absoluto contra el, estoy convencido que actuó creyendo que hacia lo correcto, aunque también estoy seguro que su subconsciente le traiciono, era Magem, era GM, era Santpedor, simplemente es una anécdota.

Carlos Ferrón

Lo cierto es que, obviamente, también algunos árbitros interpretan mal el reglamento. En ese caso pasamos a otro tema, porque ya no hablamos de voluntades, si no de capacidades. 

De todas maneras contaré otra anécdota que me pasó en el pasado Open de Sants. Este año se disputaron los desempates a play off de partidas rápidas. Creo que comenté el tema de los play offs precisamente con Carlos Ferron, me parece que la conversación se produjo hablando del tema de quien podía participar en el playoff general o en el de las franjas franjas de elo. Pues bien, en una partida Peralta-Baches se llegó a una posición "muerta", es decir un final de alfiles de diferente color con los alfiles por detrás de los peones, sin posibilidad de penetrar por detrás de los contrarios. Total, eran unas tablas de libro. Baches iba mejor de tiempo y continuó jugando. Peralta le pidió tablas pero no las quiso, total que empezó a hacer espavientos con las manos mirándome y diciendo en voz alta que eran tablas. Yo le miré y con la cabeza le dije que no, además de abrir los brazos como el hacía. El seguía mirando y reclamando tablas y yo continué diciéndole que no. La partida siguió y Peralta perdió por tiempo. Bueno, no puedo hablar de la "moralidad" del resultado, pero reglamentariamente no hubo ninguna irregularidad, excepto los comentarios y ademanes de Peralta, que fueron fruto, supongo, de verse en una situación que le parecía injusta. 

Con eso quiero decir que algunos jugadores se rebelan contra el reglamento y le piden al árbitro que aplique criterios contrarios a las leyes del ajedrez en aras de la "justicia". Pero eso es imposible. Solo decir que Peralta demostró ser un buen profesional, al final de la partida aceptó el resultado y le dio la mano a Baches con corrección. Después remontó ganando por 2-1. Baches, por su parte, estuvo correctísimo y demostró su conocimiento del reglamento no dando tablas en una posición que tenía ganada por tiempo.

Alex Sulleva.

IMPUNIDAD TOTAL
Os contare una experiencia bochornosa ocurrida durante el Campeonato de Catalunya por equipos 2001, la Escola d'Escacs contra el Centro Aragonés, encuentro que decidia quien quedaba campeón de grupo y subía de Categoría, a 2ª División. En esta posición yo acababa de jugar con blancas 36. b7 y mi oponente jugo Rc7, rectifico y jugo Tb8.
 
 
En ese momento que habían ya algunas partidas finalizadas, 3 jugadores de mi club le recriminaron la acción a mi adversario. Estuvieron discutiendo unos minutos. Y al final mi adversario me dijo: "Tu no tienes nada que decir". Y yo le conteste, "De las 20 personas que hay en el local soy el único que no ha abierto la boca, juegue usted lo que quiera". Y me adversario jugo finalmente Tb8 (mi adversario abandono 5 jugadas más tarde).
¿Por que no discutí yo con mi adversario?. Sencillamente porque no hay nada ha hacer, en estos casos depende de la caballerosidad del adversario de reconocer su error. Cuando uno discute, se altera, pierde la concentración y a mi me quedaban tres minutos de reloj. Por mi experiencia personal, los casos que he visto siempre el adversario ha seguido en sus trece, sin reconocer su error. Gente como esa persona a veces hace que uno sienta que la competición de ajedrez es algo asquerosa, y no un deporte de caballeros. No quiero con este escrito atacar al Club Centro Aragonés (por esa época en la Escola d'Escacs de Barcelona también había una persona que su actitud me avergonzaba casi cada ronda), sino exponer unos hechos. Creo que desgraciadamente en casi todos los clubs hay gente que no merecería pertenecer a este mundillo de practicantes de este juego ciencia que a veces se transforma en arte.
 
Jordi Sala.

Hablando de jugadores “listillos”: la historia que voy a contar ocurrió en una de las primeras ediciones de las rápidas que organiza desde hace relativamente poco el BCN-Vulcà. Me acuerdo perfectamente porque los dos protagonistas, un chaval de 14 años y un MF “listillo”, estaban jugando a mi lado. Por lo visto, el joven jugador aguantó de forma muy tenaz a todo un MF hasta llegar a una posición de rey y peón sin oposición contra rey (el rey y el peón los llevaba el MF “listillo”). Lo normal en estos casos son tablas (a menos que se cambien las reglas del ajedrez, algo que no creo que sea muy viable), pero, cómo no, y sin sorprenderme tuve que ver un lamentable espectáculo: el MF especulando con el tiempo del chaval. La posición se jugó durante cincuenta movimientos hasta que, por supuesto, cayó la bandera de la víctima: en este caso, un ilusionado ajedrecista de 14 años. 

Realmente el chico recibió toda una clase de caballerosidad inversa. Me da lástima que algunos titulados internacionales actúen así.

Tomy Asis

 

 

 

 

 

 

 

 

  

  


 

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