ERRADIQUEMOS EL RUIDO

El motivo que me ha llevado a hacer una aportación a esta excelente página web es tocar un tema comprometido que, curiosamente, muy poco ha surgido en estos foros de AjedrezND (al menos hasta donde he leído): el ruido en muchas salas de torneo.

El ajedrez es un deporte de alta concentración mental. Cualquier distracción puede dar al traste con una secuencia lógica de jugadas que se ha pensado, un árbol de variantes que estamos analizando y que se entrelaza, una estrategia en el medio juego que requiere una valoración precisa... Creo que los aficionados estamos de acuerdo en que la situación ideal para que una partida de ajedrez sea totalmente provechosa es el silencio total, y no digamos los maestros que viven del deporte-ciencia.

Pues bien, dando por hecho de que por distintas razones ajenas a los organizadores de los torneos el silencio total es imposible (una sala de juego al lado de una calle transitada, unas fiestas de barrio, un avión militar, etc...), se debería alcanzar un nivel aceptable de minimización del ruido, y es aquí donde me gustaría hacer una honda reflexión acerca de varios problemas que afectan seriamente a lo que debe ser un deporte de concentración.

a)      Los teléfonos móviles: no hay torneo en que a alguien no le suene el dichoso aparatito, desde una melodía del ricitos Bisbal hasta el Tubular Bells, pasando por I want to break free como señal de llamada. No cabe duda de que la variopinta calidad musical de los móviles nos harían recordar músicas excelentes o deleznables, según para quién, pero si estoy ideando un plan para romper el enroque del contrario con sacrificio de pieza menor o intentando encaminar un final de torres con peón de menos a unas tablas, lo que menos apetece es escuchar de repente un polifónico que rompa por completo mi reflexión en un momento crítico de la partida. Lamentablemente, he constatado en mi corto primer año como federado que éste es un grave problema al que ni siquiera se le pone alguna solución, ya que los árbitros pasan en general del tema. Señores, no se puede convertir un torneo de ajedrez en algo tan poco serio por no sancionar con la pérdida del punto a los ajedrecistas que tengan el poco tiento de no apagar el móvil o silenciarlo al entrar en la sala de juego. Todos sabemos que hay sistemas para enterarse de una llamada por vibración, pero, además, cuando se va a jugar al ajedrez, lo mejor es apagar el móvil y poner los cinco sentidos y uno extra en los trebejos.

 

b)      Nos alejamos de la tecnología y nos acercamos a las famosas conversaciones en voz alta en la sala de juego. ¿Cuántos de nosotros no hemos jurado en arameo en nuestro interior al oír a dos o más personas al pie de nuestra mesa comentando en voz alta alguna anécdota relacionada o no con el ajedrez, o, peor aún, analizando alguna partida EN VOZ ALTA que se está jugando a pocos metros? Esto es una falta de respeto hacia los jugadores y una posible adulteración de la prueba, ya que los implicados jugadores pueden oírlo todo y sacar sus conclusiones, provechosas o no, además de la distracción y desconcentración que produce en el jugador.

 

c)      Seguimos con los análisis post-mortem. Aquí hay dos posibilidades: analizar con MUCHÍSIMO TIENTO y a VOZ DE SUSURRO en la misma mesa de juego para no molestar a nadie (si no hay sala de análisis y estamos seguros de que no molestamos), y por supuesto, si existe sala de análisis, llevarse las planillas y analizar allí. Sin embargo, muchas veces se hace caso omiso de estas recomendaciones y me encuentro con gente analizando a voz viva a metros o en la mesa contigua. La concentración es imposible.

 

d)      Por último, está el tema de los padres (jugadores o acompañantes de jugadores) que dejan a los bebés en la misma sala de juego. Vaya por delante que me hago cargo de lo difícil que es cuidar un niño en los primeros meses o dos años de su vida y que no se le puede dejar un momento solo, pero en muchas ocasiones el llanto de un niño cuya/o acompañante no lo saca de la sala es suficiente para distraer al más pintado. Repito, que los padres de estreno no se lo tomen a mal, pero si el bebé está a cargo de una persona que no juega, ¿qué le cuesta a esa persona salir de la sala de juego con el niño y tranquilizarlo hasta que se calme? Pues no, la mayoría de las veces el cuidador no sale de la sala y lo intenta calmar allí mismo.

 

Este cuarteto de problemas tendría fácil solución si los organizadores y árbitros se planteasen medidas de sanción para todos aquellos que impidan con su comportamiento el transcurso de los torneos en silencio. Si esto no se remedia, es el ajedrez el que saldrá perdiendo.

 

POR UN AJEDREZ DE CALIDAD, ABAJO EL RUIDO.

 

Alejandro Darias Mateos, Licencia Catalana 18262

Hola Sr. Darias

¿Ha jugado usted alguna vez al lado de una piscina? ¿Sabe usted lo que es jugar con 50 niños cantando villancicos a 10 metros a pleno pulmón? ¿Sabe usted lo que es jugar con hilo musical continuo? ¿Sabe usted lo que es jugar con la megafonía en "on" pidiendo que acuda el Sr. Martínez de Mantenimiento a reparar los lavabos?

El día que usted juegue en éstas condiciones, que se han dado recientemente en un torneo en Catalunya, dejará de quejarse por un poco de ruido causado por los teléfonos móviles, por los padres charlatanes y minucias de éstas. Le aseguro que jugar en una piscina con niños cantando villancicos es una pasada, toda una experiencia única. Sólo decirle que, curiosamente mientras esto pasaba, un jugador coronó caballo en vez de dama y se dejó la suya colgada. Gracioso pero cierto.

SalU2

Ivan Aguilar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  


 

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