LAS CHICAS SON GUERRERAS

 

 

Quienes hayan tenido ocasión de seguir el recientemente finalizado Campeonato de Europa Femenino, celebrado en Dresden, habrán podido comprobar el buen momento por el que atraviesa el ajedrez femenino, el cual viene experimentando una clara línea de progresión en estos ultimos años, y quizás más de uno, se haya visto gratamente sorprendido por el excelente nivel ofrecido por un significativo número de las participantes.

Es de lamentar, una vez más, el nulo eco que este importante evento ha tenido en la práctica totalidad de medios de comunicación.

Haciendo un somero resumen del resultado deportivo, se proclamó campeona la rusa Alexandra Kosteniuk a la que , si bien es cierto acompañó la suerte en algunos momentos cruciales (fundamentalmente en la decisiva partida de la última ronda contra Tatiana Kosintseva, en la que tuvo una posición prácticamente desesperada) ello no puede empañar su triunfo, forjado en base a su juego siempre ambicioso y su mentalidad ganadora y además es bien sabido que para ganar cualquier título, aparte de jugar bien, es imprescindible que te sonría un poco la Diosa Fortuna en los momentos claves, de ahí aquella frase tan conocida de "la suerte de los campeones". Se trata de una jugadora de la que, por su juventud, caben aún esperar importantes logros en el futuro, si no la absorben demasiado sus actividades publicitarias. El segundo puesto fue para la china, nacionalizada holandesa, Peng Zhaoquin, sin duda la más regular del torneo (+7=5) que se mantuvo en cabeza durante todo su desarrollo, finalizando imbatida. Para su infortunio, le tocó jugarse el título en el "tie-break" ante una auténtica especialista en este ritmo de juego como la Kosteniuk. En tercer lugar, y medalla de bronce, se clasificó la siempre atractiva (en todos los aspectos) GM búlgara Antoaneta Stefanova que nos dejó la impronta de su indiscutible clase en varias partidas y , especialmente, en la disputada en la última ronda ante Elisabeth Paehtz, en la que impartió una auténtica lección magistral, barriendo literalmente del tablero a la fuerte jugadora alemana. La gran favorita en la mayoría de apuestas, Pía Cramling, a la que se le notó algo fuera de forma, tuvo solo una discreta actuación para lo que cabía esperar de una jugadora de su altísimo nivel. Nuestra única representante, Mónica Calzetta, que estaba cuajando un buen torneo ( 5,5 de 9) cometió un gravísimo error en los apuros de tiempo frente a la Paehtz ( 41-Txh5??, cuando con Te1 hubiera obtenido probablemente un cómodo empate) . Dicho desenlace debió afectarla en su moral y en las dos últimas rondas no estuvo a su nivel, malogrando lo que podía haber sido una de sus mejores actuaciones internacionales.

Para finalizar, creo que es de justicia resaltar la gran combatividad y las ansias de victoria que en general mostraron la mayoría de las participantes, algunas de ellas asumiendo a veces incluso más riesgos, de los que la prudencia aconsejaba ,en aras del triunfo, y de ahí el título con el que me he permitido encabezar estas modestas líneas. Ojalá pudiera decirse lo mismo de otros torneos "más importantes" en que imperan, por encima de todo, el conservadurismo y el miedo a perder unos puntitos Elo. Sería de desear que cundiera el ejemplo que nos han ofrecido las chicas en este interesante torneo.

Xavier Sánchez Riera

 

 

 

 

 

 

  


 

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