Alfiles satánicos

Para tranquilidad de todos los fanáticos del “juego-ciencia” por excelencia, la Iglesia Ortodoxa Rusa acaba de declarar que no planea condenar al ajedrez como una “obra del diablo”. Nadie les preguntó, pensarán, mal, unos cuantos malpensados, pero la verdad es que sí, alguien les reclamó que tomaran cartas en el asunto (y a propósito, habría que ver qué piensa la institución sobre los juegos de cartas). La demanda provino de un joven feligrés un tanto fundamentalista que se tomó el trabajo de encabezar una campaña y organizar una petición en la que se aseguraba que el juego de tablero en cuestión era uno de los medios de manifestación del mismísimo Belcebú. Para dar por cerrado el caso, el arzobispo Wikenti de la región de Yekaterinburg se pronunció públicamente con estas palabras: “El ajedrez es un juego tranquilo e inteligente que sirve de estímulo para pensar. No es un pecado. Son los juegos apasionados y excitantes que causan confusión, odio e irritación, los que están prohibidos por nuestra institución, incluyendo algunos videogames”. Los asociaciones de practicantes de Damas y de Scrabble, entonces –y sólo entonces– respiraron aliviados.

Fuente: Seccion Vale Decir, Radar, suplemento cultural de Pagina/12, 8 febrero de 2004

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