La jugada de la desesperación

Durante la celebración de un reciente match entre dos equipos de Hamburgo, a uno de ellos le faltaba un jugador. En consecuencia pues, el capitán de ese equipo tenía que preocuparse para encontrar a un suplente. A su disposición solo tenía al peor jugador del club; además tenía la mala fama de ser un conocido fanfarrón. No obstante, en este caso de emergencia, era mejor colocar a un jugador, aunque fuese el más débil, que ninguno. Después de aprox. una media hora de competición, el capitán pasaba por los tableros de su equipo y observaba, que su jugador elegido ya tenía una posición prácticamente insalvable. Ya se hacía a la idea que la partida estaba perdida. Pero, después de un rato, el jugador en cuestión le comunicaba que había ganado la partida. "Pero, ¿cómo ha sido posible? "Ud. estaba ya perdido!" exclamaba el capitán. "Si, por supuesto", contestaba el jugador. "Eso también lo había visto yo y tomé la decisión de aplicar un viejo truco: moví mi dama al ala del Rey, enérgicamente la puse sobre el tablero y grité 'Jaque'. Miraba con intensidad hacia su Rey y atacaba al mismo tiempo su dama no cubierta. Mi adversario movió sin pensar su Rey fuera del jaque y yo capturé su dama." "¿Y qué hubiera hecho Ud. si su contrincante hubiera cambiado las damas?", quiso saber el capitán. "Justamente ese era el truco, mi dama tampoco estaba protegida!"

Frank Mayer

 

 

 

 

 

 

  


 

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