Román Torán, el patriarca del ajedrez español




El ajedrez español ha perdido a una de las piezas más valiosas de su historia: El gijonés Román Torán Albero, Maestro Internacional y expresidente de la Federación Española, falleció en Madrid la madrugada del 1 de octubre. Tenía 73 años de edad (habría cumplido 74 el próximo sábado) y fue un cáncer el que le derrotó en la última partida, la más importante de todas.

Torán desempeñó a lo largo de su vida todos los papeles imaginables en este deporte: joven promesa, jugador consagrado, árbitro, periodista, autor de bibliografía especializada y directivo. Quizá la menos recordada, por haber resultado la más breve y porque él mismo la relegó a un segundo plano en cuanto le fue posible, sea su etapa de jugador.

Aunque no se le podría catalogar de niño prodigio –no a la altura de Arturito Pomar o de Paco Vallejo-, Torán empezó a practicar el ajedrez a una edad muy temprana y mostró grandes cualidades para el juego. Como muchos otros ajedrecistas –de Bobby Fischer a Garry Kasparov-, había perdido a su padre a una edad muy temprana, y el ajedrez se convirtió en un refugio, un desahogo mental con el que llenar esa ausencia.

Sus primeras partidas tuvieron por escenario el gijonés Casino de La Unión, donde trabaría amistad con Pablo Morán, su futuro biógrafo, amigo y compañero de viajes y torneos. "Los norteamericanos dirían de él que se trata de un 'self-made-man'. Los castizos de Madrid, '¡un tío grande!'. Y en Gijón –mi pueblo y el de Torán-, no dirían nada, porque  a los gijoneses les molesta que un gijonés triunfe", escribió sobre él Morán en su libro dedicado a los campeones de España.

Campeón de España en los años 1951 y 1953, representó a nuestro país en las Olimpiadas de Munich 1958, Leipzig 1960, Lugano 1968, Siegen 1970, y Skopje 1972. Contaba en su palmarés con numerosos triunfos en torneos celebrados en España, y a lo largo de la década de los 50 participó también en multitud de pruebas internacionales, donde tuvo ocasión de medirse a la flor y nata del ajedrez mundial. Algunas de las estrellas soviéticas, como el legendario Víktor Korchnoi, saben lo que es inclinar su rey ante el asturiano: Torán le derrotó conduciendo las piezas negras en el torneo de Mallorca de 1969.

Como comentarista especializado atravesó en su carrera por numerosas publicaciones. Comenzó a colaborar en los diarios Arriba y Pueblo, y posteriormente en Marca, La Vanguardia y ABC, donde aún este viernes se publicaba uno de sus problemas de ajedrez. También fue fundador y director de las revistas especializadas Ajedrez Español y Ocho x Ocho, y colaborador de muchas otras publicaciones de este estilo en el extranjero.

Sin embargo, su obra más conocida fue la Cartilla de Ajedrez, un manual para aprender los fundamentos de este juego dirigido a los escolares que se encuadró dentro del Plan Nacional del Promoción. Gracias al cargo que ocupaba en la Delegación Nacional de Deportes, Torán pudo dar la máxima difusión a esta obra, de la que llegaron a producirse más de dos millones de ejemplares en nuestro país, siendo posteriormente traducida y editada en otros idiomas. A este ambicioso proyecto le deben muchísimos miles de personas el haber aprendido los rudimentos del ajedrez.

Buen amigo del por entonces Presidente de la FIDE, el filipino Florencio Campomanes, Torán hizo un intento en 1976 por conseguir lo imposible: organizar un enfrentamiento entre Bobby Fischer y Anatoli Karpov. Gracias su iniciativa, las dos grandes leyendas llegaron a reunirse en nuestro país en una de las contadísimas ocasiones en que se vieron cara a cara. De su nocturno desplazamiento en tren de Madrid a Córdoba –donde se celebró la negociación fallida-, no se le podía arrancar a Torán nada más que comentarios jocosos: "Ese Bobby era un pelmazo. No paró de dar la lata, no me dejó dormir en todo el viaje".

 


Bastante más controvertida resultó su etapa como directivo, especialmente dentro de la Federación Española de Ajedrez, a cuya presidencia llegó en 1984. Ese fue el año en el que estalló la rivalidad entre el intocable Anatoli Karpov –para quien Torán actuaba como representante- y un joven arrogante e impetuoso llamado Garry Kasparov. Las acusaciones de favoritismo y de incompatibilidades entre sus cargos de Presidente, representante, periodista y director de una revista especializada fueron una constante durante su mandato, y originaron encrespadas protestas de sus opositores.

A todo ello reaccionó Torán como acostumbraba a hacerlo ante las turbulencias: con indiferencia y con la socarronería propia de su carácter. Cuenta Pablo Morán que cuando ambos estaban disputando el Torneo de La Habana en 1953, cayó el gobierno de Batista, y durante el de Torneo de Buenos Aires (1955), el de Perón. "Él ni se inmutaba ante cosas así. Aunque la fama de gafe le quedó para siempre".

Con su fallecimiento se pasa página a toda una etapa del ajedrez en nuestro país.
 

David Llada para el Mundo

NOS HA DEJADO EL M.I. ROMÁN TORAN

El pasado día 1 de octubre de 2005, nos dejaba el MI Don Román Toran Albero.

Toran conocido en todo el planeta como uno de los fuertes jugadores españoles entre los años 50 a los 70, quedo dos veces campeón de España, defendió a la selección en las olimpiadas en varias ocasiones, además se dedico al ajedrez en varias facetas como comentarista, colaborador en el barcelonés diario La Vanguardia, fundador de la revista ocho x ocho, llego a presidir la Federación Española de Ajedrez y también la vice-presidencia de la Federación Internacional de Ajedrez, como veis una persona que dedico prácticamente en cuerpo y alma su vida al ajedrez.

Desde las páginas de Ajedrez ND que llegan hasta los más recónditos lugares del mundo, le dedico esta pequeña reseña, como amigo que fuimos de él tanto mi padre como yo y en nombre de toda nuestra comunidad.

En este enlace, encontraréis una selección de partidas.

-- Cordiales saludos

Manel Garcia

 

 

 

  


 

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