Los hombres también lloran

 

El artículo “Reloj de la cocina”,

 

                        

 

amablemente reproducido por AjedrezND en su columna “Ajedrez y Cultura” aporta una pequeña anécdota emocionante:

“Un encargado de la sección de ajedrez de un club de Barcelona, un vez leído el contenido, confesó que no pudo retener sus lágrimas ante tanta profundidad de la historia”.

Por supuesto, no vamos a revelar el nombre de dicho caballero.

Solo nos permitimos delatar, que él mismo nos contó que tiene un reloj de similares características en su casa, pero que se ha parado, ni se recuerda del día o año, a las dos menos cinco.

Tan afectado por la novela, se puso a poner la aguja grande a las dos menos diez para recordarse siempre de esta novela.

¡Un hombre de ajedrez que vive intensamente la vida pasada y actual!

20.6.2008

Saludos Frank Mayer

 

Apreciados amigos de Ajedrez ND,

Una vez leído "El reloj de la cocina" me permito daros una sincera opinión:

Maravilloso y sensible el artículo sobre Borchert.  Es interesante tanto por lo que cuenta como por lo que sugiere. 

Lo que se describe en “El reloj de cocina” es tremendo: la pérdida absoluta de todo….menos la esperanza y los recuerdos  de los instantes felices vividos.  Ese reloj simboliza muchas cosas: el amor a su madre; los momentos dichosos que asociaba antes de llegar a casa (jugando al ajedrez) y la cálida acogida de su madre y la cena tardía.  Al protagonista ese reloj le sirve como tabla de salvación y transmite al lector el deseo de seguir viviendo y disfrutando de aquellas pequeñas cosas que nos proporcionan felicidad.

 Espero que haya una continuación, porque este artículo estaría entre los más brillantes publicados en la sección "Ajedrez y Cultura".

Saludos amistosos

José Angulo

 

 

 

  


 

 

1