Buenos días amigos aficionados de ajedrez:
¿Habeís visto la película galardonada como la mejor del año en los Oscars?
Slumdog Millonaire: ¿Quién
quiere ser Millonario? Si no la habeís visto y tenéis pensado verla,
si quereis, interrumpan la lectura en este punto y retomadla después de verla
para así no viciaros la imaginación y luego, si os acordáis de leer estas líneas
me comentáis vuestra impresión.
Si ya habéis visto la película podréis recordar al protagonisa, Salím creo que
se llamaba, cuando tiene 18 años. Resulta qué la imagen pensativa pero de mirada
firme y penetrante de ese joven delgaducho y atormentado me recordó a varias
fotos que he visto del joven Bobby Fisher con esa misma edad, salvando las
distancias ya que Fisher era rubio y éste moreno y de piel tostada y además un
cacho de pan. Pero había algo...
Bueno, ese questionable parecido no hubiese bastado para que yo hubiese escrito
sobre ello. Más tarde me fijo en el presentador del programa de
¿Quién quiere ser Millonario?
y me fijo en su grán tupé y su físico más ancho que el de Salím y me
digo -¡anda! Pero si tiene un aire con Spassky pero con barba y con canas ¿No es
increible? Y para colmo, la traca final, aparecen los dos actores en la pantalla
grande sentados el uno en frente del otro con mirada desafiante mientras que
Salim, repitiendo el gesto que hizo Bobby en el Match del Siglo hace creo que 37
años, empieza girar leve y suavemente en su silla giratoria.
No dudo que esto sea una casualidad, ¡pero vaya casualidad!
Alejandro Sánchez López