Hoy, en nuestros días hacer una clasificación de los jugadores de ajedrez no es una tarea fácil. Después de leer el siguiente artículo, seguro que a muchos les vendrá a la mente su propia clasificación, aquellos que más nos apreciamos. ¿Qué sería de un torneo sin nuestros queridos y apreciados Armando Soria, Josep Clanchet o Pilar Sogues?

 

UNA CLASIFICACIÓN DE LOS JUGADORES DE AJEDREZ

(Reproducido de British Chess Magazine, Mayo de 1945)

 

El único miembro sobreviviente de la comisión designada por el Club de Ajedrez de la ciudad de Worcester para intentar la clasificación de los jugadores de ajedrez, habiendo alcanzado un lugar situado más allá del poder de la ley contra la difamación, está ahora seguro para poder publicar sus conclusiones.

 

Los siguientes tipos de jugadores han sido clasificados en forma definitiva:

1.      El que busca el empate.

2.      El regañon.

3.      El que maniobra con la silla.

4.      El que arroja el lápiz.

5.      El que aprieta las manos.

6.      El que no fuma.

7.      El que se balancea.

8.      El que curiosea el espectáculo.

9.      El vacilante.

10. El que se despeina.

11. El que golpea el tablero.

12. El que silba por lo bajo.

13. El “jaculador”

14. El que baraja los pies.

15. El maníaco post mortem.

16. El que se pellizca la nariz.

17. El que amasa la rodillera.

18. El que se tira la corbata.

19. El aspirador.

20. El que menea el codo.

21. El que levanta los hombros.

22. El gesticulador burlesco y molesto.

 

La nomenclatura usada para los números 5, 8, 10, 11, 12, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20 y 21 se explica por sí misma.

 

La comisión ha hecho preparar un suplemento para ser divulgado con la explicación de los términos que se emplean, en la forma que, en extracto, damos seguidamente:

 

1.      El que busca el empate. Siempre desea tablas y preferentemente después de 1.e4,e5. Su insinuante sonrisa es proporcional en amplitud al material cambiado y emplea una mirada de penoso asombro cuando su oferta es rechazada.

2.      El regañón. Ha finalizado un curso de fin de semana de psicología y se especializa en aperturas irregulares. Su jugada inicial la efectúa golpeando con violencia el tablero con la pieza y, entonces, arroja el adversario una feroz y penetrante mirada. La víctima se encuentra indecisa entre abandonar inmediatamente o intentar seguir durante diez jugadas, en un extraordinario esfuerzo.

3.      El que maniobra con la silla. Actúa a través de un ciclo de operaciones consistentes en levantarse, tomar su silla, colocar un pie encima de ella, balancearla sobre una pierna, etc.

4.      El que arroja el lápiz. Escribe su jugada; si su lápiz es arrojado indolentemente sobre la mesa indica que se halla empeñado en un plan atolondrado; si, por el contrario, lo coloca cuidadosamente, tiene algo bueno en vista.

6.      El que no fuma. Poco se conoce con respecto a este tipo, ya que prácticamente no existe, y por lo tanto, su inclusión resulta puramente nominal.

7.      El que se balancea. Uno de los tipos más peligrosos. Su cuerpo oscila con metronómica precisión, pero cuando el seguro ángulo de veinte grados es excedido, el estallante resultado puede causar la ruina entre las inestables posiciones de los tableros vecinos. El temperamento de los jugadores de esos tableros puede no ser muy bueno. Y entonces ¿qué?

9.      El vacilante. No puede completar su pensamiento; extiende de pronto la mano; quiere; se araña la oreja; si, no, etc.

13. El “jaculador”. Emite en voz baja prolongados “¡Oh!”, “¡ah!”, “¡eh!” en diferentes tonos indicando sorpresa, conmoción u horror, que dependen del tipo exacto de la posición en que se encuentra su juego.

23. El gesticulador burlesco y molesto. Muy astuto; presa de la debilidad de la naturaleza humana. Entrega a sabiendas una de sus piezas y luego ejecuta un ademán de fastidio. Su adversario la toma inmediatamente y entonces él recoge sonriendo la pesca que ha caído en su redada

 

Con el paso del tiempo se han descubierto otro tipo de jugadores. Así que la Dirección del Club Escuela de Ajedrez Pioneros Siglo XXI designó una comisión para hacer una investigación a fondo y obtener nuevos datos acerca del tema. Los resultados obtenidos se muestran a continuación:

 

            El perdedor crónico: Siempre entra en grupos A bajo el argumento: “De que me gane cualquiera, mejor que me ganen los buenos.”

 

            El perfeccionista: Solo va entrar a un torneo cuando se encuentre debidamente preparado, es decir nunca.

 

            El guionista: De cada una de sus partidas hace una tragedia.

 

            El genio: Ya quedó perfectamente definido en un número anterior.

 

            El “más vale pájaro en mano”: Siempre pide tablas.

 

            El enamorado: No existe. Es bien sabido que un hombre enamorado de una mujer no tiene capacidad mental para jugar al ajedrez.

 

            El recién casado: Tampoco existe en el ajedrez.

 

            El ecologista: A cada jugada te recuerda que no está permitido fumar en la sala del torneo.

 

            El coyote: Es un jugador de sobra conocido. Al recibir un premio en algún torneo recibre aullidos en lugar de aplausos.

 

            El masoquista: Es el que acostumbra sacrificar para que lo ataquen.

 

Actualmente, imitando un anuncio publicitario, se podría hacer una clasificación de los jugadores de ajedrez. El educado, el mal educado, el que no calla, el silencioso, el simpático, el antipático, el voluntarioso, el tramposo, el paliza, el sobrado, el chuloplaya, el amable, el que siempre pierde, el que no sabe perder, el que no sabe ganar, el típico jugador que no juega pero va todas las rondas del torneo a analizar, el analista empedernido, el que analiza otras partidas analizando la propia, etc.

 

Nota: Este artículo no pretende mofarse de nadie, todos los que se puedan sentir molestos o aludidos sepan que se les tiene todo el respeto hacia sus personas. Este artículo pretende ser anecdótico. La traducción del artículo del British Chess Magazine es español de Méjico.

 

David Vigo Allepuz